Aquel lobo se transformaba en hombre las noches en que había luna llena. Protegía al rebaño del ataque de sus congéneres.
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DESDE EL OTRO LADO (24-1-25) Voy en el ascensor. Subo a la quinta planta y cuando estoy llegando siento que algo no va bien, iba subiendo y de repente empieza a bajar más rápido de lo normal. Al segundo siento que mis piernas han traspasado el suelo de la cabina. Aturdida me incorporo y toco el timbre para informar del percance. No recibo repuesta. Preocupada subo para tranquilizar a mi familia e informarles de donde me encuentro.
TRIBUTO A MI PADRE (1- 12 -24) Un lunes del pasado mes de noviembre, tomando un café en la plaza de Montánchez, la conversación derivó hacia el polifacético Fary y sus hombres "blandengues". En un momento dado recité los dos primeros versos de la poesía Varón, de Gabriel y Galán: ¡Me jiedin los hombris que son medio jembras! En el grupo había dos madrileños y me miraron con una cara que era todo un poema, no sé si porque no entendieron lo que dije o porque lo entendieron perfectamente. Total que hablamos un ratito de la poesía de Gabriel y Galán y de cómo en las escuelas extremeñas aprendíamos de memoria algunas poesías de este insigne poeta salmantino, afincado en Extremadura y que se fue, dejando solo una pequeña muestra de lo que pudo haber sido si su vida no hubiese sido truncada a tan temprana edad. A lo largo de la conversación recordé como yo tuve en mis manos una poesía escrita de puño y letra por mi padre y que él insistía en que era suya. Cuando mi padre me la en...
ERROR Han pasado alrededor de sesenta años y todavía tengo grabada en mi memoria la imagen de ese niño tumbado en la cama con los brazos cruzados y las manitas apoyadas a la altura del pecho. Vestido con sus mejores ropas se ha instalado para siempre en mis recuerdos. Nunca se le ocurriría a una maestra de hoy día hacer pasar a una escuela entera delante de un niño muerto, pero en los sesenta las cosas se median de otra manera. Entonces no se pensaba en secuelas o daños psicológicos, todo era más rudo , e incluso, es probable que pensaran que cuanto antes nos acostumbráramos a las desgracias mejor nos enfrentaríamos al futuro y más fuertes y seguros creceríamos. Nos pusieron en fila y uno a uno fuimos depositando un beso en la fría mejilla del difunto. Ante la conmoción que supuso esta muerte para todo el pueblo , alguien comentó, seguramente otra niña, que Ube (el hijo del alcalde ) l...
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